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Luchando contra el pensamiento

Luchando contra el pensamiento

Sentir que uno no controla sus propios pensamientos puede llegar a asustar mucho. Es angustioso, por ejemplo, estar en casa y notar cómo la mente empieza a analizar temas, quizá de forma frenética, o a hacer cálculos de futuro interminablemente, o a repasar conversaciones que uno ha tenido el día anterior en busca de posibles momentos en que el otro pudo pensar algo malo de uno.

Una frase bastante habitual en las sesiones de terapia es ¬ęmi cabeza va muy r√°pido¬Ľ. Cuando decimos esto, muchas veces nos referimos, sin darnos cuenta, a que estamos sintiendo varias inseguridades y angustias a la vez, mezcladas con cierta dosis de culpabilidad. Las inseguridades y angustias producen el efecto de necesitar pensar mucho ¬ęcomo para arreglar el problema¬Ľ. Pero esto es una trampa de la mente, porque en realidad se est√° iniciando un funcionamiento de tipo obsesivo, en el cual no hay l√≠mite para el pensamiento. En esos momentos tenemos la impresi√≥n de que pensando llegaremos a alg√ļn tipo de soluci√≥n, pero en realidad s√≥lo aumentamos la angustia.

Por este motivo, algunos pacientes han manifestado sentirse ¬ęenganchados¬Ľ o ¬ęadictos¬Ľ a estos momentos de pensamiento, y eso les causa dejar abandonadas sus actividades, con el consiguiente debilitamiento de la autoestima. Si uno sabe que tiene que realizar determinada tarea, pero en el tiempo que tiene para hacerla queda envuelto en un bucle de pensamientos, cuando consiga salir de √©l gracias a alg√ļn est√≠mulo externo o a la fuerza de voluntad, esa persona se sentir√° decepcionada consigo misma y probablemente muy agotada.

Pablo D‚ÄôOrs, en La Biograf√≠a del Silencio, (libro cortito, sencillo e inspirador, que recomiendo a lectores interesados en temas trascendentales) nos se√Īala que ¬ęcasi ninguna reflexi√≥n mueve a la acci√≥n; la mayor√≠a conduce a la par√°lisis. Es m√°s: reflexionamos para paralizarnos, para encontrar un motivo que justifique nuestra inacci√≥n. Pensamos mucho la vida, pero la vivimos poco¬Ľ.

Seg√ļn este fragmento, entender√≠amos ese pensamiento en bucle como consecuencia de un estado ¬ępasivo¬Ľ. Me explico. Un ejemplo. Uno tiene un estado an√≠mico de tipo depresivo (baja energ√≠a, baja motivaci√≥n para realizar cosas o para funcionar normalmente); y como uno percibe que tendr√≠a que estar haciendo tal y cual cosa pero se siente sin gas, se angustia. As√≠ pues, como forma de tratar de combatir esa angustia se inicia ese funcionamiento mental obsesivo, que hace sentir que uno podr√° solucionar el problema, pero resulta ser al contrario, uno se va sintiendo peor, porque no es capaz de salir de ese bucle. De este modo, al estado anterior le a√Īadimos el sentimiento de rareza, de impotencia, de estar enfermo, de sentirse d√©bil, tal vez incompetente, culpable, etc.

Por otro lado, Teasdale, Williams y Segal, en El Camino del Mindfulness nos cuentan por qu√© quedamos atrapados en bucles mentales que sabemos que nos hacen m√°s infelices. Lo llaman el ¬ęmodo de funcionamiento de la mente orientado a la acci√≥n¬Ľ. Es decir, cuando las personas nos sentimos tristes o angustiadas, la mente tiene la predisposici√≥n de ¬ęhacer algo¬Ľ, aunque s√≥lo sea tratar de entender por qu√© estamos as√≠. Y √©sta es la explicaci√≥n de estos autores de c√≥mo nos sumergimos en esas din√°micas de pensamiento que, por tratar de comprender y solucionar un cierto estado de tristeza, se convierten en espirales de sufrimiento. Nos cuentan que, tal vez, sin todo ese pensamiento, la cosa habr√≠a quedado en un simple estado de tristeza pasajera.

Aziz Djendli, psicoterapeuta franc√©s, nos explica en uno de sus libros (¬ęC√≥mo liberarse de las tensiones emocionales¬Ľ) su forma de entender este tema. La idea de que se puede tratar un estado de miedo mediante el pensamiento, dice, es m√°s bien una ilusi√≥n. Realmente, cuenta, la manera en que podemos tratar dicho estado de miedo es a trav√©s de la emoci√≥n.

Mi aplicación de esto a la práctica sería la siguiente: si estamos asustados o angustiados, en vez de tratar de cambiar ese estado emocional a través del pensamiento, será más eficaz dirigir nuestros esfuerzos a transformar el estado emocional propiamente.

¬ŅPero c√≥mo cambiamos nuestro estado emocional? Mi respuesta a esto por ahora no es otra que:

  1. A través de un ejercicio de relajación/meditación/respiración/consciencia corporal.
  2. Usando la imaginación en beneficio propio (imaginación de cosas buenas pasadas, presentes o futuras, pero teniendo cuidado de que esa imaginación no nos desvíe a derroteros no deseados).
  3. Distracci√≥n/diversi√≥n (charlar o quedar con alg√ļn amigo).
  4. Deporte (el ejercicio físico cambia nuestro estado emocional debido a los efectos químicos que tiene en nuestro cerebro).

Hay muchas técnicas diferentes. Si a alguien le interesa profundizar en este tema, puede dejar un comentario abajo y yo tomaré nota, pero para los que os guste la sencillez, los estados emocionales dolorosos se pueden aliviar sencillamente respirando hondo.

A esta noci√≥n de Aziz Djendli de tratar de cambiar la emoci√≥n directamente mediante otro estado emocional, yo le ver√≠a una excepci√≥n, en la cual el pensamiento s√≠ puede ser √ļtil para combatir un estado emocional de malestar: la Psicoterapia Psicoanal√≠tica. En ella, estamos tratando de entender los bucles mentales que nos hacen sufrir, pero al hacerlo en compa√Ī√≠a de un terapeuta, podemos comprender mejor y a la vez hacerlo desde la calma de la consulta. Podr√≠amos decir que aqu√≠ estamos mezclando la v√≠a racional y la emocional a la vez.

¬ŅPor qu√© en la consulta no quedamos enganchados en el bucle como nos ocurre en casa? Porque el acompa√Īamiento del terapeuta nos promueve la regulaci√≥n emocional mientras intentamos entender nuestro pensamiento. El terapeuta ayudar√° a identificar las emociones que van surgiendo en los bucles de pensamiento. Asimismo, recorrer en terapia una experiencia angustiosa mitiga los sentimientos de soledad e inferioridad que se generan de ella. Todo eso nos ayuda a entender qu√© cosas de nuestra forma de ser o de relacionarnos est√°n potenciando, sin darnos cuenta, esos circuitos de pensamiento disfuncionales y cu√°ndo quedaron arraigados en nosotros, con la consecuente integraci√≥n de memorias a nivel neuropsicol√≥gico. Esto lo explicar√© en otro post aparte.

Para ir despidi√©ndonos por hoy de este tema, dir√© que no subestim√©is las t√©cnicas de relajaci√≥n, respiraci√≥n o meditaci√≥n. Animo mucho a los lectores a explorar estas t√©cnicas. No obstante, no es recomendable tomarlas como soluci√≥n √ļnica, ya que, si hay problemas emocionales o mentales, lanzarse a la meditaci√≥n de cabeza no es bueno (y en casos de trastornos psic√≥ticos est√° completamente desaconsejado). Por usar un s√≠mil, en el cuidado de la piel, la relajaci√≥n/meditaci√≥n ser√≠a una loci√≥n hidratante, pero ante un corte infectado, si no lo curamos con un desinfectante y damos puntos (Psicoterapia), la crema hidratante nos servir√° de muy poco.

Espero que la lectura os haya resultado interesante y os espero el próximo jueves.

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