La crisis social de estos días, una visión psicológica (parte I)

La crisis social de estos días, una visión psicológica (parte I)

Queridos lectores, gracias por estar ahí un jueves más.
La sociedad espa√Īola est√° sufriendo estos d√≠as, de una u otra manera.
Hoy me gustar√≠a que este post sea un lugar donde intentar formular preguntas que nos ayuden a entender c√≥mo estamos viviendo las personas la crisis catalana/espa√Īola a nivel psicol√≥gico y humano.

Muchas personas de distintos lugares del pa√≠s est√°n muy removidas con el tema de la independencia de Catalu√Īa. En la consulta, noto que los pacientes sacan el tema mientras sus ojos tratan de adivinar qu√© opini√≥n tiene la terapeuta que est√° en frente, a qu√© ideolog√≠a est√° adherida. Esto es s√ļper normal, uno necesita saber con qui√©n est√° hablando, saber hasta d√≥nde puede exponerse con el otro. Si bien en una sesi√≥n de terapia se puede (y se debe) tocar este tema con naturalidad, intentamos que no se convierta en una conversaci√≥n sobre lo que opinan pol√≠ticamente paciente y terapeuta. Como dice una colega terapeuta de Barcelona, debe ser un espacio de much√≠sima contenci√≥n, porque todo cambio/crisis social hace aflorar sentimientos muy profundos de las personas a nivel de inseguridad, supervivencia, pertenencia o identidad, lucha por la ¬ęlibertad¬Ľ, odio y sadismo‚Ķ

Puesto que estos días estamos viviendo tantas sensaciones de incertidumbre, enfrentamientos personales y preocupación, tratemos de entender un poco mejor qué se nos mueve por dentro con los cambios sociales y políticos, y de qué manera nos predisponen, en algunos casos, a la hostilidad.

Para empezar, las personas tenemos una gran tendencia a posicionarnos de un lado o de otro, a identificarnos con un grupo, a sentir que pertenecemos a algo más grande que nosotros mismos. Por lo tanto, esa tendencia nos impulsa a adoptar una ideología y, posteriormente, a sentirnos definidos por ella, de manera que nuestra identidad queda ligada a dicha ideología. En ese momento se inicia en nuestro cerebro un tipo de procesamiento de la información como el siguiente: de toda la información que atraviese nuestros sentidos y llegue a nuestra corteza cerebral, ésta seleccionará, procesará y asimilará aquella información que sea congruente con esa ideología que ya teníamos previamente, y desechará la información restante.

Si una persona tiene ciertas carencias en su identidad, tal vez necesite compensar esta falta potenciando la identidad grupal. De esta manera, ser√° m√°s propensa al sentimiento de ¬ęo est√°s conmigo, o est√°s contra m√≠¬Ľ.
Llegados a este punto, el argumento del otro se empieza a sentir como una agresión a la propia persona y a la propia identidad.

Por tanto, cuando tenemos una confrontaci√≥n pol√≠tica con alguien cercano, un amigo, una hermana, un primo, un antiguo compa√Īero del colegio, ¬Ņpodr√≠a ser que nuestra necesidad de sentir una fuerte identidad grupal nos est√© impidiendo conversar en un clima de reflexi√≥n y tranquilidad? ¬ŅAbrirme a la perspectiva del otro significa que, por un momento, las l√≠neas que definen mi identidad quedan borrosas?

Actualmente se ha vuelto m√°s complicado tener una identidad s√≥lida. Estamos en un mundo en el que cada vez proliferan m√°s este tipo de problemas emocionales relacionados con el sentimiento de s√≠ mismo y con la autoimagen. Por ejemplo, los adolescentes cada vez necesitan m√°s likes, m√°s filtros, m√°s redes, m√°s seguidores para sentirse a s√≠ mismos, para sentir que existen, para saber que ¬ęson alguien¬Ľ. Adem√°s, como efecto de las nuevas tecnolog√≠as, estamos perdiendo intimidad en los grupos familiares, o sea, conversaciones mir√°ndonos a los ojos, momentos compartidos, risas, expresi√≥n de sentimientos en familia. Esta intimidad, que va en disminuci√≥n, es la que nos ayuda a construir un ¬ęs√≠ mismo¬Ľ.

¬ŅNuestra sociedad actual est√° generando seres humanos con un cierto vac√≠o de identidad que tratan de llenar con fotos en Facebook, con delgadez, con sexo impulsivo y, posteriormente, con lemas pol√≠ticos precocinados que, sencillamente, se escuchan y se repiten?

Cuanto m√°s vac√≠o haya en la identidad personal, m√°s necesidad tendremos de una identidad grupal que otorgue el sentimiento de ¬ęexisto¬Ľ, ¬ęsoy alguien¬Ľ. Si ponemos un lema pol√≠tico (o de cualquier otro tipo) como muro de carga de nuestra estructura interna, conversar con alguien terminar√° convirti√©ndose en una batalla. Y, de hecho, se tratar√° de una batalla por conservar intacta dicha estructura interna.

Uno de los √©xitos madurativos de las personas es, como dice Hugo Bleichmar, comprender (no s√≥lo de cabeza, sino de tripas) que ¬ęyo no soy mis ideas¬Ľ. ¬ŅNos cuesta demasiado decir, ¬ęhoy pienso esto pero tal vez ma√Īana no¬Ľ, ¬ęt√ļ y yo sentimos distinto¬Ľ y ¬ęno s√©¬Ľ?

Estos d√≠as est√° ocurriendo algo de forma bastante generalizada, ocasionando nerviosismo y decaimiento en muchas personas: las peleas entre familiares y amigos a ra√≠z de discusiones pol√≠ticas sobre la independencia de Catalu√Īa. Esto agrava las angustias generadas por la propia crisis social, porque no s√≥lo se teme el cambio de un panorama social, pol√≠tico o econ√≥mico, sino que experimentamos rupturas, decepciones, da√Īos o tensiones con personas cercanas, que incluso forman parte de nuestro d√≠a a d√≠a.

Así que me ha parecido oportuno proponer aquí algunas ideas prácticas para gestionar este tipo de enfrentamientos o tensiones:

  1. Recuerda que las personas de tu alrededor nunca podr√°n encajar completamente con tus expectativas o necesidades. Dicho de forma r√°pida: no tenemos que tener todo en com√ļn con el otro. Si no pensamos igual no quiere decir que el otro est√© queriendo agredirnos o da√Īarnos con sus argumentos.
  2. Trata de recordar cosas buenas que te han unido a esa persona o que habéis vivido juntos, incluso recuérdaselo a él/ella.
  3. P√≠dele que te exprese con m√°s cari√Īo sus argumentos.
  4. Disc√ļlpate si en alg√ļn momento no le has expresado con suficiente cari√Īo tus argumentos.
  5. Explícale aquellos temas en los que te gustaría que estuviera más concienciado, informado, responsabilizado.
  6. Cada vez que no te guste algo que el otro expone, no tengas reparo en decir la frase ¬ę√©sta es una de las cosas en las que sentimos distinto¬Ľ. Esto sirve para reconocer al otro sin quedar anulado.

Una de las dificultades para debatir, -¡ojo al dato los que conviváis en pareja, que esto se da mucho!- radica en que, si concedemos espacio a la opinión del otro, sentimos que la nuestra queda anulada o invalidada. Si queremos una comunicación sensible tenemos que perseguir esta doble sensación de poder reconocer la vivencia del otro y que no por ello la nuestra quede invalidada.

Nótese que en los seis puntos anteriores estamos hablando de EXPRESAR SENTIMIENTOS, NO OPINIONES. Es muy difícil llegar a mal puerto con alguien hablando desde los sentimientos.

Y por √ļltimo, tengamos siempre presente que, para que haya una comunicaci√≥n sensible, son necesarios los esfuerzos por parte de las dos personas.

Espero que la lectura os haya acompa√Īado bien y nos veremos el pr√≥ximo jueves con la segunda parte del post, a la que llamar√© ¬ęLa crisis social de estos d√≠as y el miedo al sufrimiento¬Ľ. ¬°Hasta entonces!

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